Hace cinco años desde que actué por primera vez. Tenía tres frases y no me las aprendí hasta la hora anterior a la representación (para disgusto de David, que las repasó conmigo).
Desde entonces he trabajado con siete directores y directoras en cuatro grupos distintos (Learn and Teach Pamplona, Taller De Teatro Plaza de la Cruz, Aranetxea Casa de Juventud y Velum). He sido marine, anunciador, Lisandro, hijo del embajador, maletero japonés, obrero italiano, anciano, transeúnte y vendedor de loros.
He conocido a los más de mis mejores amigos en teatro, y a los menos
los acabé metiendo después. He ensayado el viernes de cinco menos cuarto
a ocho, nueve o diez, el sábado por la mañana, el domingo por la
mañana; he montado escenarios de dos pisos de metal y decorados de cajas
de cartón.
He sido protagonista y secundario--sobre todo secundario. He repetido y he repetido, probado, fallado. Escuchado críticas, cambiado. Mantenido. He mejorado. He estrenado. He memorizado y he improvisado.
He seguido el manual: Vocaliza! Volumen! Proyecta, la vieja del fondo se tiene que enterar! Repasa texto, apréndetelo. El texto picado, pero no corras, disfruta del texto. No pises la frase del anterior. Nunca des la espalda al público; muévete con propósito, con intención! Atento al pie. Entra rápido a escena. NO TOQUES EL TELÓN. No te distraigas, mantente en el personaje aunque no estés hablando. No te relajes. Deja el atrezzo en su sitio y no toques el de los demás. Deja la ropa en su sitio y no toques la de los demás.
Y si te sobra tiempo, a repasar texto.
Pero también he tenido que romper las reglas. Decir una frase de otro que se le había olvidado, sujetar un escenario que se tambalea. Volver atrás a por atrezzo olvidado. Inventar excusas. Sacar a alguien que olvidó salir a escena. Inventar más excusas. Repetir el pie. Adaptarse a los inventos de texto. Aunque no todo ha sido salvar a otros; yo he olvidado y cambiado texto, saltado escenas, repetido frases, salido tarde a escena, dejado atrezzo atrás... pero siempre salvado por lxs compañerxs.
Casi siempre.
He cenado pizza en el escenario, me he cambiado delante de extraños, he bailado sobre taburetes, he bebido, he sujetado conejos y limpiado mosto. He firmado carteles, barrido confeti, besado compañerxs, chupado patatas y metido más morcillas de lo razonable. He saludado en obras que no eran mías, he sido técnico de luces y sonido. Me he llevado a casa atrezzo que no era mío (si alguien perdió unas mallas azules, están en mi casa).
He trabajado en equipo y trabajado solo. He sido irresponsable y pagado por mis errores. He tenido ideas brillantes. He aplaudido y abucheado y callado. Me he reído, he llorado. Más que nada, he contado anécdotas para tumbar a un elefante.
Y todo esto en cinco años, nada más.
Pero lo más importante es que no se ha acabado: este año sigue.
Recuerdos a lxs de antes, gracias a lxs de siempre, un saludo a lxs nuevos: nos vemos en las tablas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario